El acuerdo de libre comercio entre la Unión Europea y el bloque Mercosur — compuesto por Brasil, Argentina, Uruguay y Paraguay — está previsto para avanzar a pesar de una revisión legal en curso por parte del Tribunal de Justicia de la Unión Europea. El anuncio marca un paso significativo en el fortalecimiento de los lazos económicos entre Europa y Sudamérica.

La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, confirmó en Bruselas que el acuerdo será aplicado provisionalmente en breve. Su declaración refleja el impulso político detrás del pacto, que ha estado en negociación y bajo escrutinio durante años debido a sus implicaciones económicas y ambientales. Un avance importante se produjo cuando Uruguay y Argentina ratificaron formalmente el acuerdo, ayudando a superar obstáculos procedimentales y allanando el camino para su implementación provisional. Su aprobación demuestra un compromiso regional creciente con una integración más profunda en el mercado europeo.

La aplicación provisional permitirá a las empresas de la Unión Europea, Uruguay y Argentina comenzar a beneficiarse de mejores condiciones comerciales antes de que el tratado entre plenamente en vigor. Esto incluye regulaciones aduaneras más favorables, reducción de aranceles y procedimientos de exportación más ágiles. Esta implementación temprana es especialmente relevante porque la entrada formal en vigor del acuerdo podría tardar un tiempo considerable. Los procesos de aprobación dentro del Parlamento Europeo y evaluaciones legales adicionales podrían extender el calendario para su ratificación completa.

A comienzos de este año, el Tribunal de Justicia de la Unión Europea decidió por una ajustada mayoría que el acuerdo debía someterse a revisión judicial antes de una votación final. Esta decisión añadió una capa adicional de complejidad legal, aunque no detuvo el respaldo político para avanzar con el pacto. Los defensores del acuerdo sostienen que impulsará los flujos comerciales, fortalecerá las cadenas de suministro y abrirá nuevas oportunidades para las industrias en ambos lados del Atlántico.

Consideran esta asociación como una respuesta estratégica a los cambios en la dinámica del comercio global y al aumento de la competencia económica. Mientras continúan los debates sobre los estándares regulatorios y los impactos a largo plazo, la aplicación provisional representa un momento decisivo. Refleja un compromiso más amplio de ambas regiones para ampliar la cooperación y profundizar la integración económica pese a los desafíos institucionales y legales.