
La tenista estadounidense Amanda Anisimova dio la gran sorpresa del US Open al derrotar a la número dos del mundo, la polaca Iga Swiatek, en un partido que quedará marcado como uno de los momentos más memorables del torneo. Con un juego agresivo y lleno de confianza, Anisimova se impuso con parciales de 6-4 y 7-5 en un encuentro que mantuvo a los aficionados al borde de sus asientos en el estadio Arthur Ashe de Nueva York.
Desde el inicio, la joven estadounidense mostró determinación, rompiendo el servicio de su rival en momentos clave y resistiendo la presión de los potentes golpes de Swiatek, quien no pudo desplegar su habitual dominio desde la línea de fondo. Para Anisimova, esta victoria representa mucho más que un paso a semifinales: significa un renacimiento deportivo tras años complicados marcados por lesiones y altibajos emocionales que pusieron en duda su continuidad en el circuito profesional.
La estadounidense, que llegó al torneo como una de las cartas locales sin grandes expectativas, se ha convertido ahora en la gran revelación, despertando la ilusión del público neoyorquino que sueña con verla avanzar aún más en el campeonato.
Swiatek, por su parte, reconoció la superioridad de su rival en la jornada, afirmando que Anisimova jugó un tenis excepcional y que no encontró respuestas suficientes para contrarrestar su estilo agresivo.
Los analistas destacan que la clave del triunfo estuvo en la efectividad de Anisimova al momento de devolver el saque y en su temple para cerrar los puntos decisivos sin ceder ante la presión. Con este triunfo, Amanda Anisimova se instala entre las cuatro mejores del torneo y envía un claro mensaje al circuito: está de regreso y con hambre de gloria, dispuesta a recuperar un lugar protagónico en el tenis mundial.