
Mientras el debate político global se centra en qué tecnología debe dominar el futuro de la movilidad, Toyota continúa con su estrategia abierta: el próximo Corolla podrá funcionar con electricidad, hidrógeno o gasolina.
El modelo actual ya suma siete años en el mercado, y la marca japonesa empieza a revelar el rumbo de la 13ª generación, prevista para 2027. En el Japan Mobility Show de Tokio, Toyota mostró un prototipo con diseño coupé, líneas bajas, frontal estilizado, faros afilados y una barra LED que atraviesa toda la parte delantera.
La clave está en una nueva plataforma totalmente flexible, capaz de albergar motores híbridos, híbridos enchufables y sistemas eléctricos puros. Toyota, que combina desarrollo tecnológico con pragmatismo industrial, deja claro que no piensa abandonar la combustión aún, aunque apunta con decisión hacia la electrificación y el hidrógeno como pilares de su hoja de ruta.
El nuevo diseño obedece también a avances técnicos: los nuevos sistemas de propulsión son más compactos y se sitúan más abajo, liberando espacio y permitiendo una parte frontal más corta y plana.
Esto facilita un parabrisas más inclinado y una silueta limpia y aerodinámica que se extiende hacia la parte superior de los asientos delanteros. Con este concepto, Toyota busca ofrecer eficiencia, estilo y flexibilidad en un mismo vehículo, sin obligar al consumidor a elegir una única dirección tecnológica.




