
Mirra Andreeva no logró sostener su defensa del título en el WTA 1000 de Dubái tras caer en un intenso duelo de cuartos de final ante Amanda Anisimova. El encuentro, marcado por cambios de ritmo y momentos de alta tensión, terminó convirtiéndose en uno de los partidos más dramáticos del torneo. La joven rusa comenzó con autoridad, imponiendo su juego desde el fondo de la cancha y aprovechando un quiebre temprano para tomar control del primer set.
Con golpes profundos y consistentes, logró cerrar la manga inicial por 6-2, mostrando firmeza y confianza en su intento por avanzar. El segundo set parecía seguir el mismo guion cuando Andreeva consiguió un break inicial que la colocó nuevamente en ventaja. Sin embargo, Anisimova reaccionó con determinación y elevó su nivel de agresividad, presionando con devoluciones más profundas y mayor intensidad en los intercambios. La estadounidense encadenó dos quiebres consecutivos que cambiaron el rumbo del partido.
Aunque perdió momentáneamente su servicio cuando intentaba cerrar el set, mantuvo la compostura en los momentos decisivos y terminó llevándose la segunda manga por 7-5. El tercer set se transformó en una batalla mental y física. Ambas jugadoras alternaron dominio, sosteniendo largos rallies y defendiendo puntos de quiebre en un clima de creciente tensión. Cada punto parecía definir el desenlace del encuentro.
Anisimova fue la primera en generar punto de partido con su servicio, pero Andreeva respondió con carácter y logró quebrar para mantenerse con vida. Poco después, fue la rusa quien tuvo la oportunidad de cerrar el partido, aunque no logró capitalizarla. La definición llegó en un tie-break cargado de dramatismo. Allí, la estadounidense mostró mayor precisión en los intercambios clave y consiguió imponerse 7-4, sellando así una victoria trabajada que la coloca en semifinales.
Con este resultado, Amanda Anisimova avanza para enfrentar a Jessica Pegula, mientras que Mirra Andreeva abandona el torneo visiblemente afectada por la derrota. El partido dejó claro que el margen en la élite del tenis femenino es mínimo y que cada punto puede cambiar el destino de una defensa de título.



