
El presidente de Ucrania, Volodymyr Zelensky, advirtió en Varsovia sobre el riesgo de que Rusia avance militarmente hacia Polonia y otros países europeos en caso de una victoria rusa en Ucrania. Durante su intervención, Zelensky subrayó que la independencia ucraniana no solo es clave para su propio país, sino también para la seguridad regional. “Sin nuestra independencia, Moscú inevitablemente avanzará hacia Polonia y más profundamente en Europa”, afirmó, insistiendo en la necesidad de una unidad firme entre Ucrania y Polonia para preservar la estabilidad del continente.
“Por eso es importante que existamos, que existáis vosotros, que Ucrania y Polonia existan y que estemos juntos”, añadió. Zelensky se reunió con el primer ministro polaco Donald Tusk, el presidente Karol Nawrocki y otros altos funcionarios, en un contexto marcado por la estrecha cooperación entre ambos países. Polonia, miembro tanto de la Unión Europea como de la OTAN, mantiene fronteras con Ucrania, Bielorrusia —aliada de Rusia— y el enclave ruso de Kaliningrado, lo que la sitúa en una posición estratégica clave. Desde el inicio de la guerra, Varsovia ha sido uno de los principales apoyos de Kiev en materia política, militar y humanitaria, además de haber acogido a cerca de un millón de refugiados ucranianos que huyeron del conflicto.
No obstante, las relaciones bilaterales también han estado marcadas por tensiones históricas. El presidente polaco, de orientación conservadora, había reclamado en varias ocasiones mayor gratitud y concesiones por parte de Ucrania. En este contexto, Zelensky reiteró el reconocimiento al respaldo polaco y anunció la disposición de su gobierno a acelerar las exhumaciones de víctimas polacas de las masacres de Volinia, ocurridas entre 1943 y 1945. Durante ese periodo, nacionalistas ucranianos del Ejército Insurgente asesinaron a decenas de miles de civiles polacos, un episodio que sigue siendo una herida abierta en la memoria histórica de ambos países.
Aunque Ucrania autorizó excavaciones hace meses, el avance ha sido lento, en parte debido a las circunstancias de la guerra, y el tema continúa siendo un punto sensible en la relación bilateral. Mientras tanto, desde Moscú, el presidente ruso Vladímir Putin rechazó las acusaciones de planes expansionistas hacia Europa. En una rueda de prensa, aseguró que Rusia no tiene intención de invadir Polonia ni ningún otro país europeo, aunque insistió en que deben considerarse los intereses de seguridad rusos. Entre ellos, volvió a señalar su oposición a la expansión de la OTAN hacia el este, argumento que el Kremlin ha utilizado repetidamente para justificar la invasión de Ucrania. Las declaraciones de ambas partes reflejan la persistente tensión geopolítica en la región y la profunda divergencia de visiones sobre el futuro de la seguridad europea.