
El ministro de Asuntos Exteriores de Irán, Abbas Araqchi, lanzó una advertencia directa a Estados Unidos al afirmar que su país respondería con un contraataque en caso de agresión militar. La declaración se produce en medio de una nueva escalada verbal entre Teherán y Washington. Araqchi dejó claro que Irán considera legítimo el derecho a la defensa ante cualquier acción armada.
Sus palabras fueron una respuesta a recientes declaraciones del presidente estadounidense Donald Trump, que endurecieron el tono frente al programa nuclear iraní. Sin embargo, el jefe de la diplomacia iraní también subrayó que existen posibilidades reales de alcanzar una solución por vías diplomáticas. Según explicó, el diálogo continúa y hay avances en la redacción preliminar de un posible acuerdo. Omán, que actúa como mediador en las conversaciones indirectas, confirmó que una nueva ronda de negociaciones tendrá lugar en Ginebra el jueves.
Estas reuniones buscan reducir tensiones y avanzar hacia un entendimiento sobre el controvertido programa nuclear. Araqchi señaló que las delegaciones están trabajando en los elementos técnicos y políticos del texto, lo que podría abrir la puerta a un acuerdo más rápido de lo previsto si ambas partes mantienen la voluntad negociadora. El equilibrio entre advertencia militar y apertura diplomática refleja la estrategia iraní actual: mostrar firmeza ante posibles amenazas externas sin cerrar completamente la puerta al diálogo internacional. Mientras tanto, dentro de Irán se registraron protestas menores en universidades por segundo día consecutivo.
Aunque de alcance limitado, estas manifestaciones evidencian el impacto interno de la tensión geopolítica. En Washington, el tono también ha oscilado entre presión y negociación. La Casa Blanca busca mantener influencia en el proceso, pero sin descartar opciones más contundentes si fracasan las conversaciones.
El escenario actual recuerda etapas anteriores de confrontación controlada, donde ambas partes endurecen el discurso público mientras mantienen canales diplomáticos activos tras bastidores. Las próximas reuniones en Ginebra serán determinantes para evaluar si el conflicto entra en una fase de desescalada negociada o si, por el contrario, las amenazas cruzadas derivan en un aumento de la tensión regional.



