
Ucrania ha anunciado un cambio profundo en su estrategia de defensa aérea frente a la creciente amenaza de drones rusos. El presidente Volodymyr Zelensky confirmó que el país está desarrollando un nuevo sistema centrado en drones interceptores y unidades móviles, con el objetivo de neutralizar los ataques antes de que alcancen zonas pobladas o infraestructuras críticas. El nuevo enfoque busca ir más allá de la defensa reactiva tradicional.
Según las autoridades, el sistema permitirá detectar y destruir drones enemigos mientras aún se aproximan a sus objetivos, reduciendo el impacto sobre ciudades, redes energéticas y otras instalaciones estratégicas. La iniciativa incluye tecnología de corto alcance y despliegues flexibles adaptados a cada región. Como parte de esta reorganización, Pavlo Elizarov ha sido designado subcomandante de la Fuerza Aérea y quedará a cargo del desarrollo del programa. El nombramiento refleja la prioridad que Kiev otorga a la defensa antidrones, en un contexto de ataques cada vez más frecuentes y sofisticados.
El ministro de Defensa, Mykhailo Fedorov, explicó que el objetivo es crear un verdadero “escudo antidrones” sobre el país. A diferencia de sistemas que solo actúan después del impacto, esta red defensiva busca interceptar los aparatos en vuelo, minimizando daños a la población civil y a la infraestructura energética. Las autoridades ucranianas sostienen que ningún otro país ha acumulado una experiencia comparable en la defensa frente a ataques aéreos con drones. Solo en 2025, Rusia habría lanzado alrededor de 100.000 drones de ataque contra Ucrania, provocando consecuencias devastadoras en múltiples regiones y obligando a una adaptación constante de las defensas.
Zelensky advirtió además que Rusia estaría preparando un nuevo ataque de gran escala. El presidente instó a la población y a las autoridades locales a mantenerse en máxima alerta, señalando que los servicios de inteligencia han detectado movimientos orientados a nuevos objetivos estratégicos. Entre las principales preocupaciones figuran las infraestructuras energéticas, en particular subestaciones que abastecen a centrales nucleares.
Las autoridades temen que un ataque coordinado contra estos puntos pueda generar graves riesgos para la seguridad y el suministro eléctrico del país. Ucrania sigue enfrentando las secuelas de una reciente ola de bombardeos rusos que dejó sin electricidad ni calefacción a miles de edificios, especialmente en Kiev. En este contexto, el refuerzo de la defensa antidrones se perfila como una pieza clave para proteger a la población y sostener la resistencia del país ante una ofensiva que no muestra señales de disminuir.