
China volvió a remover a un alto funcionario militar en lo que ya se percibe como una profunda sacudida dentro de la cúpula del Ejército Popular de Liberación. Liu Shaoyun, presidente del tribunal militar del PLA, fue destituido sin explicación pública, en una decisión aprobada por la Asamblea Popular Nacional. La ausencia de razones oficiales no ha impedido que el movimiento sea interpretado como parte de una campaña más amplia de reestructuración y control interno impulsada bajo el liderazgo de Xi Jinping.
En los últimos meses, varios generales y altos mandos han sido apartados de sus cargos o investigados. Liu había sido nombrado en 2023, lo que hace que su salida resulte particularmente llamativa por la rapidez del relevo. No se anunció sucesor inmediato, ni se detallaron posibles investigaciones abiertas en su contra. La destitución ocurre en paralelo a otros cambios significativos dentro del aparato estatal. El ministro de Gestión de Desastres, Wang Xiangxi, también fue removido después de que autoridades anticorrupción anunciaran previamente una investigación por presuntas violaciones disciplinarias graves.
El patrón de remociones dentro del ámbito militar ha generado atención tanto dentro como fuera de China. El Ejército Popular de Liberación es uno de los pilares fundamentales del poder político del Partido Comunista, y cualquier alteración en su jerarquía tiene implicaciones estratégicas. Desde que Xi asumió el poder, la campaña anticorrupción ha alcanzado a cientos de funcionarios civiles y militares. Si bien el gobierno la presenta como un esfuerzo por fortalecer la disciplina y la integridad institucional, el alcance de las destituciones en sectores clave ha sido particularmente amplio.
La intensidad reciente de los cambios en la estructura militar coincide con un entorno geopolítico más tenso, marcado por rivalidades estratégicas en Asia y una competencia creciente con potencias occidentales. Observadores internacionales señalan que el control del aparato militar es central para la consolidación del liderazgo político en China. La sustitución reiterada de altos mandos puede interpretarse como una señal de vigilancia estricta sobre la lealtad interna.
Al mismo tiempo, la falta de transparencia sobre los motivos concretos de cada destitución alimenta incertidumbre sobre las dinámicas internas del poder en Beijing. Más allá de las razones específicas detrás del caso de Liu Shaoyun, la sucesión de cambios confirma que la estabilidad y el alineamiento dentro de la estructura militar siguen siendo prioridades centrales para el liderazgo chino en un momento de alta sensibilidad estratégica.



