
Las autoridades de Ucrania y Moldavia anunciaron la desarticulación de un presunto complot para asesinar a figuras políticas y militares de alto rango, en un operativo conjunto que incluyó múltiples redadas y arrestos. Según la información oficial, uno de los objetivos habría sido Andriy Yusov, responsable de comunicaciones estratégicas del ejército ucraniano y figura clave en la coordinación de intercambios de prisioneros con Rusia.
El caso fue revelado públicamente el viernes, cuando fiscales ucranianos detallaron que el plan incluía asesinatos por encargo contra ciudadanos ucranianos y extranjeros de relevancia pública. De acuerdo con la investigación preliminar, a los supuestos ejecutores se les habría ofrecido hasta 100.000 dólares por cada ataque, dependiendo del perfil y la influencia de la víctima seleccionada. Las autoridades informaron que se realizaron aproximadamente 20 allanamientos en distintas regiones de Ucrania, donde fueron incautadas armas de fuego, explosivos y dispositivos de comunicación.
También se habría obtenido material que demostraría contactos con presuntos coordinadores ubicados en territorio ruso. En total, diez sospechosos fueron detenidos: siete en Ucrania y tres en Moldavia. Los investigadores describieron la red como un “grupo organizado” con estructura y planificación avanzada, lo que sugiere un nivel significativo de coordinación y financiamiento. El fiscal general ucraniano señaló que el objetivo era desestabilizar el entorno político y militar del país en un momento de alta tensión regional.
Aunque no se detallaron todos los nombres de los posibles blancos, se confirmó que las figuras seleccionadas tenían notoriedad pública y peso estratégico. Las autoridades moldavas confirmaron que están colaborando activamente en la investigación y que los arrestos en su territorio forman parte de una operación coordinada con Kiev. Este elemento transnacional añade una dimensión internacional al caso y refuerza la narrativa de una red operativa más amplia. Desde el inicio del conflicto entre Ucrania y Rusia, Kiev ha denunciado repetidamente intentos de sabotaje, infiltración y atentados contra funcionarios públicos.
Este nuevo episodio, de confirmarse en su totalidad, se suma a una serie de acusaciones cruzadas que mantienen elevada la tensión en la región. En el plano político, el anuncio refuerza el discurso de las autoridades ucranianas sobre la necesidad de mantener medidas de seguridad estrictas y cooperación internacional. También podría influir en futuras decisiones relacionadas con inteligencia, defensa y asistencia exterior.
Por ahora, el proceso judicial determinará el alcance real del complot y la responsabilidad individual de los detenidos. Las investigaciones continúan, mientras el caso vuelve a poner de relieve la fragilidad del escenario de seguridad en Europa del Este y la persistente confrontación entre Moscú y Kiev.



