
La actuación de Bad Bunny en el espectáculo de medio tiempo de la Super Bowl convirtió el evento deportivo más visto del año en una auténtica celebración cultural. Con una puesta en escena vibrante y una fuerte identidad latina, el artista puertorriqueño logró captar la atención de millones de espectadores dentro y fuera de Estados Unidos. Sin embargo, pocas horas después de su presentación, el cantante tomó una decisión inesperada que encendió las redes sociales. Todo el contenido de su cuenta oficial de Instagram fue eliminado, y además dejó de seguir a todos los usuarios, manteniendo únicamente un enlace a su álbum “Debí Tirar Más Fotos” en la biografía.
La acción sorprendió a sus seguidores y abrió la puerta a múltiples interpretaciones. Bad Bunny no ofreció ninguna explicación pública, lo que alimentó especulaciones sobre posibles anuncios artísticos, estrategias de marketing o una señal de cambio en su etapa profesional. Durante el show, el artista optó por cantar exclusivamente en español, acompañado de una escenografía que mostraba banderas representativas de diversos orígenes culturales presentes en Estados Unidos. El mensaje central giró en torno a la diversidad y la unidad dentro de un país construido por múltiples identidades.
Para muchos espectadores, la presentación fue un reflejo de la evolución cultural del país y del peso creciente de la comunidad latina en la música y el entretenimiento global. La energía del espectáculo y su simbolismo fueron ampliamente celebrados en redes sociales. No obstante, el show también generó reacciones negativas en ciertos sectores. Algunas críticas apuntaron al idioma utilizado, al estilo visual y al enfoque artístico del número, evidenciando una vez más la división de opiniones que suele rodear a los grandes eventos culturales. El presidente Donald Trump fue uno de los críticos más contundentes.
A través de una publicación en Truth Social, calificó el espectáculo como “absolutamente terrible” y aseguró que no representaba los valores de creatividad ni excelencia que, según él, deberían definir a Estados Unidos. Trump también cuestionó que gran parte del público no pudiera entender las letras de las canciones y describió algunos segmentos de baile como inapropiados, especialmente para niños que seguían el evento tanto en Estados Unidos como en el resto del mundo.
Estas declaraciones intensificaron el debate sobre si la eliminación de las publicaciones en Instagram estuvo relacionada con la polémica generada tras el espectáculo. Aunque no existe confirmación alguna, la coincidencia temporal alimentó aún más las teorías.
Por ahora, el silencio de Bad Bunny mantiene la incógnita abierta. Mientras algunos esperan un anuncio inminente, otros interpretan el gesto como una respuesta personal a la controversia. Lo cierto es que, una vez más, el artista logró situarse en el centro de la conversación global, tanto por su música como por el impacto cultural de sus decisiones.



