
Corea del Sur solicitó a Estados Unidos combustible para submarinos de propulsión nuclear, marcando un paso significativo en la modernización de su flota naval. Aunque Seúl no busca desarrollar armas atómicas, esta tecnología —utilizada por las principales potencias militares— permite a los submarinos permanecer sumergidos durante meses, reforzando su capacidad de defensa estratégica.
El presidente Donald Trump indicó que la autorización de exportación se condicionará a nuevas conversaciones, debido a la sensibilidad del tema y al uso de uranio altamente enriquecido, material que también puede emplearse para fines nucleares militares. Estados Unidos ha señalado que la alianza con Corea del Sur es más fuerte que nunca, subrayando su papel clave como contrapeso regional ante China, junto con Japón. Washington considera que avanzar en la cooperación tecnológica y militar en el Indo-Pacífico es esencial para mantener el equilibrio estratégico y reforzar la disuasión frente a amenazas crecientes en la zona.
Actualmente, solo seis países operan submarinos de propulsión nuclear: Estados Unidos, China, Rusia, Francia, Reino Unido e India, lo que convierte esta tecnología en un activo altamente selectivo. La decisión surge en un contexto marcado por tensiones globales, incluida la reciente instrucción del presidente estadounidense para preparar la reanudación de pruebas con armamento nuclear, citando avances en capacidades estratégicas de otras potencias como Rusia.
El anuncio sobre los submarinos demuestra el creciente énfasis de Washington en reforzar alianzas militares clave y garantizar un entorno marítimo seguro en una región de creciente competencia geopolítica.