
El dato de inflación de EE. UU. llega bajo sospecha porque el cierre del gobierno iniciado el 1 de octubre de 2025 cortó la recolección habitual de precios del Bureau of Labor Statistics (BLS).
En una excepción poco común, el BLS fue autorizado a volver a llamar a parte de su personal para publicar el IPC de septiembre el 24 de octubre, necesario para calcular el ajuste de costo de vida (COLA) de la Seguridad Social de 2026; pero fuera de ese informe, el flujo de indicadores sigue interrumpido y no se ha podido levantar nueva información de precios desde que comenzó el cierre, lo que eleva el riesgo de “ruido” estadístico y sesgos temporales en las próximas lecturas.
La sensibilidad del mercado no es menor: la Administración del Seguro Social confirmó que tomará el IPC de septiembre que se publique el 24 de octubre para fijar y anunciar ese mismo día el COLA de 2026, de modo que no haya demoras para su entrada en vigor el 1 de enero de 2026; sin embargo, la calidad de la medición de octubre (que se difunde en noviembre) podría resentirse por la menor cobertura de precios, y cualquier sesgo —por ejemplo, capturar más cotizaciones de fin de mes— puede exagerar el promedio mensual y luego corregirse al mes siguiente, complicando la lectura de tendencia.
La historia sugiere prudencia: en el cierre de 2013, el BLS reportó retrasos y caídas de respuesta en sus encuestas, con estimaciones posteriores sujetas a revisiones; auditorías más recientes también documentan que los índices de respuesta del CPI se deterioran bajo restricciones operativas. Para los próximos días, la clave es distinguir señal de ruido.
Si el cierre se prolonga, la falta de recolección oportuna puede afectar no solo al IPC, sino también al PCE (el indicador preferido por la Fed) a través de rezagos y empalmes de fuentes, lo que haría más volátil la interpretación de la desinflación y, por extensión, de la trayectoria de tasas; ello llega justo cuando empresas y hogares ya muestran mayor incertidumbre y algunos indicadores de actividad de pequeñas empresas se han enfriado.
En síntesis: el mercado deberá leer el dato de septiembre —publicado por requerimiento legal—, pero tomar con pinzas las cifras de octubre y eventualmente noviembre, hasta recuperar una recolección normalizada y una base estadística más representativa.