
La actividad empresarial de la eurozona registró en septiembre su mayor crecimiento en dieciséis meses, lo que refleja una leve recuperación en la economía de la región, aunque con notorias diferencias entre los países que la conforman.
Según el índice compuesto de gestores de compras (PMI), elaborado por S&P Global, el indicador se situó en 51,2 puntos, por encima de los 51 alcanzados en agosto y marcando su nivel más alto desde mayo de 2024.
Este resultado confirma que el bloque ha entrado en terreno de expansión, impulsado especialmente por el repunte en Alemania, donde el sector servicios mostró un desempeño más sólido del esperado. Sin embargo, el panorama no es homogéneo: Francia continúa siendo el eslabón más débil, ya que su actividad privada se contrajo nuevamente, con caídas tanto en el sector manufacturero como en los servicios, prolongando una tendencia de estancamiento que preocupa a los analistas.
En contraste, otros países como España e Italia muestran un mejor comportamiento, lo que ayuda a equilibrar el promedio regional. Los expertos destacan que, si bien la eurozona parece resistir a los desafíos derivados de la incertidumbre global, el crecimiento sigue siendo frágil y vulnerable a factores como los costos energéticos, las tensiones comerciales y la evolución de la política monetaria del Banco Central Europeo.