
El primer ministro australiano, Anthony Albanese, anunció este sábado que su gobierno reconocerá formalmente al Estado palestino durante la próxima Asamblea General de las Naciones Unidas, prevista para septiembre de 2025 en Nueva York. La medida convierte a Australia en el país más reciente en sumarse al bloque internacional que impulsa una solución de dos estados como vía para poner fin al prolongado conflicto entre Israel y Palestina.
Albanese declaró que “la única forma justa y duradera de alcanzar la paz es la coexistencia de un Estado israelí seguro junto a un Estado palestino independiente y viable”. En su discurso, criticó la expansión de los asentamientos israelíes en Cisjordania y subrayó que el reconocimiento busca enviar un mensaje claro de apoyo a los derechos legítimos del pueblo palestino.
Según el mandatario, la decisión responde tanto a consideraciones morales como estratégicas, y refleja la postura de gran parte de la opinión pública australiana, cada vez más crítica hacia la violencia en Gaza y los bloqueos en territorios ocupados. La decisión del gobierno australiano fue recibida con entusiasmo por la Autoridad Nacional Palestina y por grupos internacionales que promueven el proceso de paz.

El presidente palestino, Mahmud Abás, calificó el anuncio como “un paso histórico que refuerza la legitimidad de Palestina en la comunidad internacional”. Organizaciones como Amnistía Internacional y Human Rights Watch también celebraron la medida, al considerar que contribuye a fortalecer el marco jurídico que respalda la autodeterminación palestina. Sin embargo, la reacción no fue unánime.
El gobierno israelí expresó su “profunda decepción” y advirtió que la medida podría dañar las relaciones bilaterales con Australia. Desde Tel Aviv, el ministro de Asuntos Exteriores declaró que “ningún reconocimiento unilateral promoverá la paz; al contrario, solo aleja a los palestinos de la mesa de negociaciones”. En Estados Unidos, el expresidente Donald Trump criticó la decisión y la calificó de “equivocada y peligrosa”, mientras que sectores demócratas moderados consideraron que la postura australiana podría ayudar a generar nuevas dinámicas en la diplomacia internacional.
Analistas destacan que el reconocimiento australiano llega en un momento en que varios países occidentales reconsideran sus posiciones tradicionales respecto al conflicto. España, Irlanda y Noruega ya dieron pasos similares meses atrás, generando una creciente presión sobre otros gobiernos europeos y latinoamericanos para que adopten medidas equivalentes.
La ONU, por su parte, ha reiterado que la solución de dos estados sigue siendo la única salida viable y ha celebrado la decisión de Canberra como una contribución positiva a los esfuerzos multilaterales. Con esta acción, Australia busca reposicionarse como un actor relevante en la política exterior global, reforzando su compromiso con el derecho internacional y con el multilateralismo. El reconocimiento formal será presentado oficialmente en septiembre ante la Asamblea General, marcando un hito en la política exterior australiana y en la larga lucha por el reconocimiento del Estado palestino.