
Israel ha declarado persona non grata al presidente de Francia, Emmanuel Macron, prohibiendo su entrada al país mientras continúe con su plan de reconocer oficialmente al Estado de Palestina de manera unilateral. La decisión fue comunicada por el ministro de Asuntos Exteriores israelí, Gideon Sa’ar, durante una llamada telefónica con su homólogo francés, Jean-Noël Barrot, en la que expresó que Israel busca mantener buenas relaciones con París, pero que no aceptará visitas diplomáticas mientras Francia impulse una iniciativa considerada peligrosa para los intereses de seguridad nacional israelíes.
El anuncio llega después de que Macron confirmara que planteará el reconocimiento de Palestina en la Asamblea General de Naciones Unidas de este mes, un gesto que ha generado fuertes críticas en Jerusalén.
El primer ministro Benjamin Netanyahu calificó la medida como un premio al terrorismo y advirtió que esta postura podría abrir la puerta a un nuevo “apoderado iraní” en la región, semejante a lo ocurrido en Gaza.
De acuerdo con fuentes diplomáticas, Macron había solicitado realizar una visita a Israel antes de su discurso en la ONU, pero Netanyahu rechazó la propuesta al condicionarla a que Francia desistiera de la iniciativa de reconocimiento, algo que el mandatario francés descartó de manera tajante.
El gesto israelí de vetar a Macron marca un punto de tensión sin precedentes en la relación bilateral, tradicionalmente cercana en lo cultural y lo económico, pero ahora fracturada en el plano político y diplomático.
La medida también se interpreta como un mensaje de advertencia a otros países europeos que evalúan dar pasos similares en el reconocimiento del Estado palestino, en un contexto en el que la comunidad internacional sigue dividida sobre la forma de avanzar hacia una solución de dos Estados.
Mientras tanto, desde París, voceros del gobierno han reiterado que la posición francesa busca contribuir a la paz y que no cederán ante presiones externas, subrayando que el reconocimiento de Palestina responde a un compromiso histórico con la estabilidad en Medio Oriente.