
Qué pasó.
El presidente ruso, Vladímir Putin, ordenó preparar posibles pruebas de armas nucleares, en respuesta a los recientes anuncios de Estados Unidos sobre la reanudación de sus propios ensayos. Según informó el Kremlin, el mandatario instruyó a los ministerios y servicios de inteligencia para recopilar información y elaborar propuestas coordinadas para iniciar los trabajos de preparación. La medida marca un giro preocupante en la tensión nuclear global, tras más de tres décadas de suspensión formal de pruebas.
Por qué importa.
El ministro de Defensa ruso, Andrei Belousov, recomendó a Putin “prepararse de inmediato para pruebas nucleares a gran escala”, señalando el sitio ártico de Novaya Zemlya como el más adecuado. Aunque Rusia no ha realizado pruebas desde la disolución de la Unión Soviética en 1990, el país conserva uno de los arsenales más grandes del mundo. En paralelo, Estados Unidos realizó su última prueba en 1992, mientras que China y Francia lo hicieron en 1996, lo que evidencia una reactivación simbólica de la carrera armamentista.
Qué sigue.
Moscú sostiene que su adhesión al Tratado de Prohibición Completa de los Ensayos Nucleares ha sido “estricta”, pero advierte que responderá de forma simétrica a las decisiones de Washington. Putin ha reiterado su disposición a usar “todos los medios disponibles” en el contexto de la guerra en Ucrania, aumentando la preocupación internacional sobre una posible escalada nuclear. La comunidad global observa con cautela si el Ártico vuelve a convertirse en escenario de pruebas atómicas.



