
El gobierno sirio anunció un acuerdo de alto el fuego con las Fuerzas Democráticas Sirias (FDS), lideradas por kurdos, que busca poner fin a la reciente escalada militar en el norte y noreste del país. El pacto, según Damasco, establece un “alto el fuego inmediato y comprensivo” en todos los frentes, en una región clave tanto por su valor estratégico como por sus recursos energéticos.
A diferencia de anuncios anteriores, en esta ocasión el acuerdo cuenta con reconocimiento público del liderazgo de las FDS, lo que le otorga mayor peso político. Mazloum Abdi, comandante de las fuerzas kurdas, confirmó la existencia del entendimiento, aunque dejó en claro que su implementación dependerá del respeto mutuo y de garantías reales sobre el terreno. El alto el fuego se produce tras semanas de enfrentamientos crecientes, durante las cuales tropas gubernamentales lograron tomar el control de zonas estratégicas en el norte y este de Siria.
Estas operaciones alteraron el equilibrio de poder en una región históricamente dominada por las FDS desde el conflicto contra el Estado Islámico. Según los términos del acuerdo difundidos por el gobierno sirio, las fuerzas kurdas se replegarán a áreas ubicadas al este del río Éufrates. Además, las FDS cederán la administración civil y el control militar de provincias clave como Deir al-Zor y Raqqa, antiguos bastiones del grupo y territorios de alto valor geopolítico. El pacto también contempla la integración gradual de combatientes de las FDS en los ministerios sirios de Defensa e Interior.
De concretarse, este paso marcaría un giro significativo tras años de desconfianza mutua, aunque expertos advierten que el proceso podría enfrentar resistencia interna y dificultades operativas. Otro punto central del acuerdo es el traspaso al gobierno central del control de pasos fronterizos, yacimientos petrolíferos y campos de gas en el noreste del país.
Estos recursos han sido durante años una fuente clave de ingresos y un elemento central en la disputa entre Damasco y las autoridades kurdas autónomas. La comunidad internacional reaccionó con cautela. Estados Unidos, a través de su enviado especial para Siria, celebró el acuerdo como un posible “punto de inflexión”, mientras que la Unión Europea lo calificó como un paso vital hacia la estabilidad.
Sin embargo, organismos independientes advierten que persisten tensiones y reportes aislados de incumplimientos. Pese a su alcance, no está claro si este alto el fuego podrá traducirse en una desescalada duradera. El trasfondo del conflicto —la autonomía kurda, el control territorial y el acceso a recursos estratégicos— sigue sin resolverse plenamente, lo que mantiene abierta la incógnita sobre la viabilidad real de una paz sostenida en el noreste sirio.