
La decisión podría reavivar el debate en torno al llamado “sell America trade” y la solidez futura del dólar estadounidense. Las autoridades chinas han señalado el aumento del riesgo de concentración y la mayor volatilidad en el mercado de deuda de Estados Unidos como los principales motivos para reducir su exposición. Según versiones del mercado, los reguladores han instado a los bancos chinos a limitar nuevas compras de bonos del Tesoro, mientras que a las instituciones con mayor exposición se les ha recomendado disminuir gradualmente sus posiciones.
El mensaje no implica una ruptura abrupta, pero sí un cambio claro de enfoque. La reacción de los mercados fue inmediata. Los rendimientos de los bonos del Tesoro subieron levemente, reflejando una menor demanda, mientras que el dólar mostró una caída más pronunciada. El índice del dólar retrocedió cerca de un 1 %, profundizando una tendencia bajista que ya lo había llevado a mínimos de cuatro años. Este nuevo retroceso refuerza las preocupaciones sobre la sostenibilidad del endeudamiento estadounidense en un contexto de déficits elevados y condiciones financieras globales más restrictivas.
Para muchos inversores, el foco ya no está en los movimientos de corto plazo, sino en la confianza estructural en la disciplina fiscal de Estados Unidos. Aunque los reguladores chinos han presentado la medida como una decisión basada en la estabilidad financiera y no en consideraciones geopolíticas, los mercados la interpretan como parte de una revisión más amplia de la exposición a activos estadounidenses.
El movimiento alimenta el debate sobre la disposición de los países a seguir financiando la deuda de Estados Unidos en los niveles actuales. Incluso reducciones graduales por parte de grandes tenedores pueden tener efectos significativos sobre los precios y el sentimiento del mercado. Por ahora, no se trata de una retirada masiva de los bonos del Tesoro, que siguen siendo uno de los activos más líquidos y confiables del mundo.
Sin embargo, sí pone de relieve un cambio lento pero perceptible en la percepción del riesgo. A medida que los inversores globales evalúan las implicaciones, la atención se centrará en si otros países adoptan estrategias similares y en cómo responderán las autoridades estadounidenses ante un escrutinio cada vez mayor sobre el nivel de deuda y la estabilidad de su moneda.



