
El gobierno de Estados Unidos anunció la implementación de un nuevo cargo de “integridad de visa” de 250 dólares que entrará en vigor a partir de octubre de este año, medida que ya genera preocupación en la industria turística y en los sectores vinculados al comercio internacional.
El Departamento de Seguridad Nacional señaló que el objetivo de esta tarifa es reforzar los controles de seguridad y garantizar que los solicitantes de visa cumplan con los requisitos de entrada al país.
Sin embargo, expertos y asociaciones de turismo advirtieron que este costo adicional podría profundizar la caída en la llegada de visitantes extranjeros, en un momento en el que el flujo de turistas aún no se recupera plenamente de los efectos de la pandemia y de las restricciones políticas de los últimos años.
El incremento se suma a una serie de medidas impulsadas por la actual administración, que incluyen la reducción de exenciones arancelarias para importaciones y el endurecimiento de requisitos migratorios.
En conjunto, estas decisiones han provocado un ambiente de incertidumbre entre aerolíneas, agencias de viajes y operadores internacionales, quienes temen que la combinación de mayores costos y burocracia limite la competitividad del mercado estadounidense frente a otros destinos globales.
De acuerdo con datos recientes de la Asociación de Viajes de Estados Unidos, la llegada de turistas internacionales ha caído de manera sostenida durante los últimos meses, afectando principalmente a ciudades como Nueva York, Miami, Las Vegas y Los Ángeles, donde el turismo representa un motor clave de empleo e ingresos.
Analistas señalan que, con la nueva tarifa de 250 dólares, el país corre el riesgo de quedar rezagado frente a destinos que han optado por flexibilizar sus políticas de entrada para atraer visitantes y dinamizar su economía.