
El uso excesivo de ibuprofeno sin prescripción médica se ha convertido en una preocupación creciente entre profesionales de la salud. Aunque se trata de uno de los medicamentos antiinflamatorios no esteroideos (AINE) más utilizados en el mundo, su consumo indiscriminado ha comenzado a mostrar efectos adversos severos en miles de pacientes que lo utilizan de forma rutinaria para dolores comunes, fiebre o malestar general.
Un reciente informe publicado por la Asociación Internacional de Farmacología señala que el 35% de los encuestados en América Latina y el 28% en Estados Unidos reconocen tomar ibuprofeno varias veces a la semana sin consultar a un profesional. Este hábito, aparentemente inofensivo, puede derivar en consecuencias graves como úlceras gástricas, daños renales y complicaciones cardiovasculares, especialmente en personas mayores de 50 años o con antecedentes clínicos previos.
La doctora Valeria Contreras, especialista en medicina interna del Hospital General de Madrid, advierte que “el ibuprofeno no debe ser visto como una solución rápida y segura para todo. Muchos pacientes lo mezclan con otros medicamentos, lo toman en ayunas o en dosis superiores a las recomendadas, sin saber que están poniendo en riesgo su salud”.
También se han documentado casos de interacciones peligrosas con anticoagulantes, medicamentos para la hipertensión e incluso suplementos naturales. El problema se agrava por el fácil acceso al medicamento. En muchos países, el ibuprofeno puede comprarse sin receta en farmacias y supermercados, lo que genera una falsa percepción de seguridad. Algunos usuarios lo toman de forma preventiva, por ejemplo antes de hacer ejercicio intenso, sin saber que esto puede causar inflamación gástrica severa o sangrado interno si se convierte en una práctica habitual.
Los expertos hacen un llamado a la población para que no automedique este tipo de productos y que consulten a sus médicos antes de iniciar cualquier tratamiento, incluso si se trata de medicamentos “conocidos” o “populares”. Además, las autoridades sanitarias han comenzado campañas informativas para recordar las dosis máximas permitidas y los grupos de riesgo que deben evitar su consumo.
En un mundo donde el acceso rápido a medicamentos puede parecer una ventaja, la educación médica y la responsabilidad individual son más necesarias que nunca. El ibuprofeno, como todo fármaco, puede ser un aliado poderoso, pero mal utilizado puede convertirse en un enemigo silencioso para nuestra salud.



