
Un tribunal de Moscú declaró al colectivo feminista Pussy Riot como organización extremista y ordenó su prohibición en Rusia, acusándolo de desacreditar a las fuerzas armadas y de difundir información considerada falsa sobre el ejército ruso. La decisión, informada por la agencia estatal Tass, se basa en acciones artísticas recientes del grupo, entre ellas el video “Mamá, no veas la tele” y una presentación en Múnich en abril de 2024, donde denunciaron la destrucción de la ciudad ucraniana de Mariúpol durante la guerra.
La demanda fue presentada por la Fiscalía General rusa, en un contexto de endurecimiento de la represión contra voces críticas del conflicto. Pussy Riot, conocido por su activismo artístico y performances provocadoras, ha sido objeto de procesos judiciales reiterados en Rusia. En septiembre pasado, cinco de sus integrantes fueron condenadas en ausencia a penas de entre ocho y trece años de prisión.
El colectivo alcanzó notoriedad internacional en 2012 tras realizar una “oración punk” en la Catedral de Cristo Salvador de Moscú, una acción contra la cercanía entre la Iglesia ortodoxa y el poder político, que derivó en la condena de tres de sus miembros a dos años de cárcel. Tras cumplir sus sentencias, Nadezhda Tolokonnikova y Maria Alyokhina denunciaron públicamente las condiciones extremas del sistema penitenciario ruso, describiendo jornadas de trabajo extenuantes, privación crónica del sueño y castigos físicos frecuentes.
Relataron episodios de violencia grave contra reclusos, exposición prolongada al frío, exámenes médicos obligatorios y la muerte de compañeros de prisión, experiencias que, según afirmaron, dejaron secuelas profundas. Sus testimonios han sido citados por organizaciones de derechos humanos como ejemplo de los abusos persistentes en las cárceles del país.



