
La cantante pop Lily Allen ha revelado que actualmente se encuentra en terapia para tratar su adicción a las compras, un comportamiento que se intensificó tras el lanzamiento de su aclamado álbum West End Girl en octubre. Desde entonces, la artista reconoce haber gastado grandes sumas de dinero en artículos de lujo, en un periodo que coincidió también con profundos cambios personales en su vida.
En un episodio especial de Navidad de su podcast Miss Me?, que conduce junto a su mejor amiga Miquita Oliver, Allen habló con total franqueza sobre su situación. Durante la conversación, comentó que en ese momento estaba jugando con un enorme anillo de diamantes y esmeraldas que se había regalado a sí misma. “Me hice un pequeño regalo… bueno, no tan pequeño. Hay que consentirse y celebrar el momento”, confesó, antes de admitir que probablemente se había excedido.
La intérprete de Smile explicó que llegó a convencerse de que era “multimillonaria”, lo que derivó en una cadena de gastos impulsivos que incluyeron bolsos de lujo, joyas y la compra de un coche. Reconocer ese patrón fue clave para decidir buscar ayuda profesional y enfrentar el problema de manera directa. Allen contó que desde hace cuatro meses está siguiendo terapia EMDR (Desensibilización y Reprocesamiento por Movimientos Oculares), un método que, según explicó, le ha resultado especialmente eficaz para trabajar conductas compulsivas y experiencias emocionales difíciles.
“No conozco exactamente la ciencia detrás de esto, pero a mí me funciona”, afirmó, subrayando que el proceso ha tenido un impacto muy positivo en su vida. Este proceso personal coincide con una etapa creativa intensa para la cantante, ya que en West End Girl también aborda aspectos íntimos de su vida, incluido el final de su matrimonio con el actor David Harbour, mostrando una faceta honesta y vulnerable que ha sido bien recibida por el público.