
Entre ellos figuran la empresa de software Oracle y las firmas financieras Silver Lake, de Estados Unidos, y MGX, con sede en Abu Dabi, que en conjunto mantendrían alrededor del 45 por ciento de la nueva empresa conjunta. Aproximadamente un 20 por ciento quedaría en manos del grupo chino ByteDance, mientras que cerca de un tercio permanecería bajo control de antiguos inversionistas internacionales de TikTok. Según las informaciones disponibles, la transacción debería completarse el 22 de enero y no se espera que tenga impacto en las operaciones de TikTok fuera de Estados Unidos.
La compañía evitó realizar comentarios oficiales inmediatos sobre los reportes, mientras que el trasfondo político del acuerdo sigue generando debate. El futuro de TikTok en EE. UU. llevaba meses en juego debido a la preocupación de las autoridades estadounidenses por el acceso potencial del gobierno chino a los datos de los usuarios, algo que tanto TikTok como ByteDance han negado reiteradamente. Una ley aprobada el año pasado exigía que el negocio estadounidense se separara de ByteDance antes del 19 de enero de 2025 o, de lo contrario, la aplicación sería desconectada en el país. Sin embargo, el presidente Donald Trump suspendió la aplicación de esa normativa al asumir el cargo y extendió en varias ocasiones el periodo de gracia, asegurando además haber obtenido con antelación el visto bueno del gobierno chino para el acuerdo.
El valor del negocio estadounidense de TikTok también ha llamado la atención. Fuentes cercanas a la operación indicaron a Axios que la división fue valorada en unos 14.000 millones de dólares, una cifra considerada baja en comparación con el tamaño de la plataforma, que cuenta con unos 170 millones de usuarios en Estados Unidos. La analista Jasmine Enberg, de Emarketer, señaló anteriormente que los ingresos publicitarios de TikTok en el país podrían rondar esa misma cifra anual hacia 2026. El acuerdo ha despertado críticas políticas, especialmente de la senadora demócrata Elizabeth Warren, quien advirtió que Trump estaría facilitando un mayor control mediático a sus aliados multimillonarios. Oracle, uno de los principales inversores, está controlada por Larry Ellison, un reconocido partidario del presidente, lo que ha reavivado el debate sobre concentración de poder, influencia política y control de los contenidos mediáticos en Estados Unidos.