
El servicio de internet satelital Starlink, propiedad del empresario Elon Musk, sufrió una interrupción global el lunes que dejó sin conexión a millones de usuarios alrededor del mundo y, de forma especialmente crítica, a las tropas ucranianas que dependen del sistema en el frente de guerra. En Ucrania, donde Starlink se ha convertido en la columna vertebral de las comunicaciones militares y civiles tras el colapso de gran parte de la infraestructura tradicional por los bombardeos rusos, la falla provocó un apagón total en varias zonas clave de combate.
“Starlink ha vuelto a fallar en todo el frente”, denunció Robert “Madyar” Brovdi, comandante de las Fuerzas de Drones de Ucrania, a través de sus redes sociales, según reportó el Kyiv Independent. Brovdi explicó que la caída afectó el control de drones de combate y la coordinación de ataques sobre posiciones rusas, dos tareas estratégicas para el ejército ucraniano. Aunque posteriormente señaló que la conexión comenzó a restablecerse de manera gradual, advirtió que la situación expuso la extrema dependencia que tiene el país de este sistema extranjero para sostener su defensa.
La empresa reconoció en su sitio web que estaba enfrentando una “interrupción global” y que sus ingenieros investigaban la causa, mientras que el portal Downdetector recibió decenas de miles de reportes de usuarios afectados en todo el mundo. Hasta el momento, Starlink no ha emitido un comunicado oficial explicando el motivo de la caída. Esta es ya la segunda gran interrupción de la red en los últimos meses, lo que ha encendido alarmas sobre la resiliencia de un sistema que se ha vuelto crítico para Ucrania desde el inicio de la invasión rusa en febrero de 2022. Desde entonces, Kiev ha recibido más de 50.000 terminales.
Starlink que proporcionan acceso a internet satelital en hospitales, escuelas, refugios civiles y unidades militares desplegadas en el frente, cubriendo el vacío dejado por las redes de telecomunicaciones destruidas. Sin embargo, esta dependencia también implica un riesgo geopolítico: el sistema opera bajo el control exclusivo de Musk, lo que hace que el acceso de Ucrania dependa, en última instancia, de las decisiones del magnate.
Las tensiones no son nuevas. Durante la contraofensiva ucraniana en 2022, Musk ordenó desactivar temporalmente la red en la región de Kherson, según reveló Reuters, obstaculizando operaciones clave en el terreno.
Un año después, se negó a habilitar Starlink en Crimea para respaldar un ataque ucraniano contra la flota rusa, lo que generó duras críticas del gobierno de Kiev. Estos antecedentes han intensificado el debate sobre el poder desmedido que un solo empresario puede ejercer sobre la infraestructura crítica de un país en guerra.