
El gobierno de Estados Unidos anunció una inversión de hasta 800 millones de dólares para financiar el desarrollo de pequeños reactores nucleares modulares (SMR), una tecnología que podría transformar la producción energética del país en la próxima década. Según informó el Departamento de Energía, tanto la empresa estatal Tennessee Valley Authority (TVA) como la compañía privada Holtec recibirán hasta 400 millones de dólares cada una para impulsar el diseño y la construcción de sus proyectos.
La apuesta llega en un momento en el que la demanda eléctrica estadounidense crece por primera vez en veinte años, impulsada por el auge de la inteligencia artificial, la minería de criptomonedas y la expansión de los vehículos eléctricos en todo el país. La estatal TVA utilizará los fondos para avanzar en el desarrollo del reactor BWRX-300, diseñado por GE Vernova Hitachi, que se instalará en el sitio de Clinch River en Tennessee.
Por su parte, Holtec planea construir dos reactores modulares en su planta de Palisades, Michigan, un proyecto que ha generado expectativa entre los defensores de la energía nuclear. Este sector sostiene que los SMR permitirán reducir costos porque se fabricarán en instalaciones industriales y luego se transportarán a los sitios de operación. Sin embargo, aún no existe ningún reactor modular en construcción en Estados Unidos y persiste la duda sobre si podrán producir electricidad a precios competitivos frente a los grandes reactores convencionales.
A esto se suma el desafío histórico de la energía nuclear: los residuos radiactivos de larga duración para los cuales el país aún no cuenta con un depósito final. El Departamento de Energía confía en que los SMR puedan estar desarrollados y listos para operar a principios de la década de 2030, marcando un posible giro energético para la nación. “Este financiamiento garantiza que podamos desplegar estos reactores lo más rápido posible”, afirmó el secretario de Energía, Chris Wright, subrayando que la aceleración tecnológica será clave para evitar un déficit eléctrico en los próximos años.
Si los proyectos avanzan como se espera, Estados Unidos podría convertirse en uno de los primeros países del mundo en adoptar esta nueva generación de reactores compactos, una apuesta que combina innovación energética con estrategia industrial en un momento de transformación profunda del sistema eléctrico global.