
La compañía estadounidense de chips Nvidia enfrenta actualmente una creciente presión regulatoria en China, luego de que la Administración Estatal de Regulación del Mercado (SAMR, por sus siglas en inglés) anunciara este lunes los resultados preliminares de una investigación antimonopolio que sugiere que la empresa podría haber violado las leyes de competencia del país asiático.
Aunque la autoridad no ofreció detalles específicos sobre las posibles infracciones, se confirmó que las pesquisas comenzaron en diciembre pasado y que forman parte de un proceso más amplio para determinar si Nvidia ha cumplido con las condiciones que aceptó cuando obtuvo la aprobación para adquirir en 2020 a la firma israelí de diseño de chips Mellanox.
Entre dichas condiciones, Nvidia se comprometió a no agrupar de manera obligatoria distintos productos en sus ofertas comerciales, a evitar imponer términos y condiciones considerados irrazonables y a abstenerse de aplicar prácticas discriminatorias contra clientes que optaran por comprar productos de manera independiente. Según fuentes del sector tecnológico citadas por medios locales, el gobierno chino sospecha que Nvidia podría haber utilizado su posición dominante en el mercado para obstaculizar la competencia local, aprovechando su liderazgo en el suministro de procesadores de alto rendimiento para aplicaciones de inteligencia artificial, un campo considerado estratégico tanto por China como por Estados Unidos.
Algunos analistas internacionales han interpretado esta investigación como una posible represalia por las restricciones que Washington ha impuesto en los últimos años a la exportación de tecnología avanzada hacia la República Popular, con el objetivo de frenar su desarrollo en áreas críticas como la inteligencia artificial y el ámbito militar. De comprobarse las violaciones a las leyes antimonopolio, Nvidia podría enfrentar multas que alcanzarían hasta el diez por ciento de sus ventas realizadas en China durante el año anterior, cifra que representaría un golpe económico considerable tomando en cuenta que la compañía generó alrededor de 17 mil millones de dólares en ingresos en el mercado chino solo durante 2024.
Por ahora, la empresa no ha emitido un comunicado oficial en respuesta a las acusaciones, mientras que la SAMR ha señalado que la investigación continúa y que podría extenderse durante varios meses antes de llegar a una resolución definitiva. Este caso es seguido de cerca por los mercados globales y podría convertirse en un nuevo punto de tensión en la ya compleja relación comercial y tecnológica entre Pekín y Washington.