
Dos satélites de la Agencia Espacial Europea (ESA) han simulado con éxito un eclipse solar artificial por primera vez. De este modo, la misión, con una importante contribución belga, puede estudiar la atmósfera exterior del Sol. Las primeras imágenes se dieron a conocer el lunes. Crear un eclipse solar es toda una hazaña.
Los dos satélites vuelan a unos 150 metros de distancia en línea con el sol, y un satélite oculta el sol del otro: un eclipse solar costero. Los satélites fueron capaces de mantener esta configuración durante varias horas, sin intervención de la Tierra.
Con el eclipse artificial, los científicos quieren estudiar la corona del sol, o los anillos radiantes alrededor del sol. Se trata de la atmósfera exterior del sol que aparece durante un eclipse solar. Aquí es donde se originan las tormentas solares que pueden interrumpir la infraestructura electrónica de la Tierra. Sin un eclipse solar, la corona no es visible porque el sol es demasiado brillante.
Al crear artificialmente un eclipse de este tipo, la corona también se puede estudiar durante mucho más tiempo que durante un eclipse solar real. La misión Proba-3 cuenta con una importante contribución belga. Por ejemplo, los satélites fueron ensamblados y probados en Kruibeke.
El instrumento que toma las imágenes de la corona proviene del Centro Espacial de Lieja (CSL) y el Real Observatorio de Bélgica está procesando los datos científicos. Y el control de la misión se hace desde Redu.