SpaceX canceló en el último momento el décimo lanzamiento de prueba de su cohete Starship, previsto para el domingo 24 de agosto de 2025 desde las instalaciones de Boca Chica, Texas, luego de detectar una falla en los sistemas terrestres de soporte que obligó a suspender la cuenta regresiva aproximadamente 30 minutos antes del despegue. Según la compañía, el problema estaría relacionado con una posible fuga de oxígeno líquido en las líneas de abastecimiento, un fallo que no afectaba directamente al cohete, pero que representaba un riesgo de seguridad en tierra, por lo que se decidió posponer el intento de vuelo. 

La misión era considerada crucial dentro del programa Starship, ya que pretendía probar mejoras significativas en el diseño, incluyendo un sistema de escudo térmico reforzado para resistir la reentrada, alerones de control más robustos, un aumento en el empuje de los motores y una arquitectura más eficiente para la separación entre la nave y el propulsor Super Heavy.

Los objetivos del vuelo incluían la separación en altura del cohete, el despliegue de simuladores de satélites Starlink, una reentrada atmosférica controlada sobre el Océano Índico y el intento de recuperación del propulsor en el Golfo de México, ensayos que habrían marcado un paso fundamental hacia la consolidación de la reutilización de este sistema de lanzamiento.

Elon Musk, fundador y director de SpaceX, aseguró a través de redes sociales que el lanzamiento podría intentarse nuevamente el lunes 25 de agosto en una nueva ventana, siempre y cuando las inspecciones a los sistemas de soporte no revelen fallas adicionales. Este incidente se suma a los desafíos técnicos que la compañía ha enfrentado durante el año 2025, con varios intentos fallidos, explosiones y hasta incendios en pruebas anteriores, aunque SpaceX ha defendido que estos tropiezos son parte del proceso de aprendizaje acelerado en el desarrollo de cohetes de nueva generación.

A pesar de las cancelaciones y dificultades, el programa Starship sigue siendo la pieza central en la visión de SpaceX para transportar carga pesada y misiones tripuladas a la Luna en 2027 y, posteriormente, a Marte, en coordinación con los planes de la NASA dentro del programa Artemis.

La cancelación de este décimo vuelo refuerza la complejidad de un proyecto que, aunque ambicioso y con fallas visibles, también ha demostrado avances sin precedentes en capacidad de empuje, tamaño de vehículo y desarrollo de tecnologías de reutilización, lo que mantiene a Starship como el cohete más esperado de la era espacial moderna.

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