
El prolongado conflicto legal entre Kylian Mbappé y su antiguo club, el Paris Saint-Germain, ha dado un giro significativo después de que el Tribunal Laboral de París ordenara al campeón francés pagar cerca de 60 millones de euros al delantero. La sentencia obliga al PSG a abonar salarios y bonificaciones pendientes correspondientes a la última etapa del contrato del jugador, aunque el caso aún no está cerrado, ya que ambas partes conservan el derecho de recurrir ante el Tribunal de Apelación.
Tras conocerse la decisión, el club parisino confirmó que acatará el fallo, pero dejó claro que se reserva la opción de apelar. En un breve comunicado, el PSG afirmó que toma nota de la sentencia del tribunal laboral y que cumplirá con lo ordenado, al tiempo que deseó éxito a Mbappé en su futuro profesional. La disputa se originó tras la salida del delantero rumbo al Real Madrid en el verano de 2024, cuando el jugador reclamó el pago de salarios y primas que, según su versión, habían quedado pendientes tras su salida del club. Inicialmente, el conflicto giraba en torno a una suma cercana a los 55 millones de euros, correspondiente a sueldos y bonificaciones no abonados.
Sin embargo, con el paso de los meses y tras una escalada de acusaciones cruzadas, las cifras reclamadas alcanzaron montos mucho más elevados. En la audiencia celebrada en noviembre, Mbappé llegó a exigir 263 millones de euros, mientras que el PSG presentó una contrademanda por 440 millones de euros, argumentando daños derivados de un traspaso fallido al club saudí Al-Hilal en el verano de 2023. El tribunal laboral descartó la mayoría de estas reclamaciones adicionales y se centró exclusivamente en los compromisos contractuales claramente demostrables.
En concreto, los jueces reconocieron el derecho del jugador a percibir los salarios correspondientes a los meses de abril, mayo y junio de 2024, así como la parte final de una bonificación vinculada a una anterior extensión de contrato y un denominado “bono ético” correspondiente a los últimos meses de su vínculo con el club. El PSG había sostenido que existía un acuerdo verbal que eximía al club de dichos pagos, una versión que Mbappé rechazó, alegando que ese supuesto acuerdo no se respetó después de que su tiempo de juego se redujera de forma drástica tras anunciar su marcha al Real Madrid.
Los asesores legales del delantero celebraron la sentencia como una confirmación de que las normas laborales también se aplican en el fútbol de élite. En su valoración, subrayaron que la decisión restablece un principio básico: incluso en la industria del deporte profesional, los compromisos contractuales deben cumplirse y la ley laboral es válida para todas las partes, sin excepción. Mientras el PSG estudia una posible apelación, el fallo marca un precedente relevante en un caso que combina cifras millonarias, poder deportivo y la aplicación estricta del derecho laboral en el fútbol moderno.