La imagen corrió el mundo: jefes de Estado y de Gobierno rubrican un plan de paz para Oriente Medio y, entre ellos, aparece Gianni Infantino, presidente de la FIFA. No firmó, no negoció, pero estuvo. El gesto descolocó a más de uno. El diario egipcio Al-Masri al-Youm lo definió como “el invitado más extraño” de la cumbre en Sharm el-Sheij, una etiqueta que resume la incomodidad de ver al máximo dirigente del fútbol en una mesa pensada para diplomáticos profesionales. 

El anfitrión, Abdel Fattah al-Sisi, reunió a líderes con peso directo en el tablero regional: Donald Trump como impulsor del acercamiento entre Israel y Hamás, el emir de Qatar Tamim bin Hamad Al Thani, el presidente de Turquía, Recep Tayyip Erdogan, el de Francia, Emmanuel Macron, y el presidente palestino Mahmoud Abbas, entre otros. En ese contexto de negociaciones y garantías, la presencia de Infantino funcionó como símbolo: el deporte como herramienta de soft power, puente cultural y altavoz global.

Pero el símbolo también tiene bordes. La FIFA predica neutralidad y equidistancia; cuando su titular se acerca a una foto de alto voltaje político, inevitablemente toma partido en la percepción pública, aunque su papel sea lateral. Para críticos y aficionados, la pregunta es obvia: ¿hasta dónde puede llegar el fútbol sin diluir su independencia? ¿Dónde termina la promoción de valores universales —diálogo, juego limpio, convivencia— y empieza la instrumentalización? Infantino no es nuevo en estos escenarios.

Desde hace años frecuenta foros políticos y cumbres multilaterales, convencido de que el fútbol “abre puertas donde la diplomacia no llega”. La apuesta puede sumar visibilidad y empuje a causas humanitarias, sí; también puede exponer a la organización a controversias ajenas al juego. El equilibrio es delicado: un gol de imagen si la paz avanza; un autogol si la foto queda como souvenir de una cumbre sin resultados.

Por ahora, Sharm el-Sheij deja una escena potente y ambigua a la vez: líderes negociando, cámaras encendidas y un invitado inesperado recordando que el fútbol es, también, política por otros medios. Si ese protagonismo ayuda a acercar posiciones o solo suma ruido, lo dirán los próximos capítulos del proceso.

STOP
COOKIES
Aviso legal y política técnica
Este portal opera exclusivamente bajo las leyes y regulaciones de los Estados Unidos. No está sujeto ni adherido a marcos regulatorios de la Unión Europea (GDPR, DSA, DMA).

Este sitio no utiliza cookies, ni tecnologías de rastreo, ni sistemas de perfilado de usuarios. El acceso desde otras jurisdicciones se realiza bajo responsabilidad del usuario.
XX1N Radio China