La Ryder Cup vivió un desenlace de auténtico infarto en Nueva York. El equipo de Estados Unidos estuvo a punto de lograr una de las remontadas más memorables en la historia del torneo, pero al final Europa se quedó con el título por un ajustado 15-13, defendiendo así su corona en medio de una jornada cargada de tensión y dramatismo. Europa había llegado al último día con una cómoda ventaja de 11.5-4.5, lo que parecía encaminar la victoria sin demasiados sobresaltos.

Sin embargo, los doce duelos individuales del domingo cambiaron por completo el guion. El conjunto estadounidense protagonizó una arremetida épica, ganando partido tras partido y recortando diferencias hasta dejar a los europeos contra las cuerdas. Los nervios se hicieron sentir incluso en los grandes nombres. Justin Rose y Rory McIlroy sufrieron derrotas dolorosas, mientras que Matthew Fitzpatrick, quien había llegado a estar cinco hoyos arriba, solo pudo rescatar medio punto ante un imparable Bryson DeChambeau.

También Sepp Straka perdió su ventaja inicial frente a JJ Spaun, y únicamente el joven sueco Ludvig Aberg logró imponerse en su duelo individual, manteniendo viva la esperanza del equipo europeo. La tensión alcanzó su punto máximo cuando Shane Lowry, con un empate agónico frente a Russell Henley, aseguró el punto número 14 que garantizaba la retención del título. El irlandés, visiblemente emocionado, rompió en llanto y declaró entre sollozos frente a las cámaras: “No puedo creerlo.

Este putt fue puro. La Ryder Cup significa todo para mí. Incluso es más grande que mi victoria en el Abierto Británico en Portrush frente a mis propios fanáticos. Ha sido el momento más duro y brutal de mi vida deportiva”. Con la presión ligeramente aliviada, Tyrrell Hatton y Robert McIntyre sumaron medio punto cada uno, sellando el triunfo europeo por 15-13. Lowry se convirtió en el gran héroe del día, aunque no estuvo solo:

Ludvig Aberg también fue señalado como pieza clave, describiendo la experiencia como “realmente intensa, con una atmósfera que se hacía cada vez más fuerte e imponente a medida que avanzaba la jornada”. Estados Unidos, por su parte, quedó a un paso de consumar la mayor remontada en la historia de la Ryder Cup, pues en los registros previos apenas se habían logrado recuperar desventajas de cuatro puntos, lejos de los siete que intentaron revertir en esta ocasión.

El número uno del mundo, Scottie Scheffler, quien venció en el duelo estelar a Rory McIlroy, reconoció el esfuerzo de su equipo: “Estoy exhausto, pero muy orgulloso de la pelea que dimos”. La victoria reafirma el dominio europeo en la Ryder Cup y consolida una rivalidad histórica que, una vez más, ofreció espectáculo, pasión y drama hasta el último hoyo.

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