
Qué pasó.
Con una ceremonia grandiosa y desfile militar, China incorporó oficialmente su tercer portaaviones, el Fujian, en presencia del presidente Xi Jinping. El acto se realizó en la isla de Hainan ante unos 2.000 asistentes, incluidos altos mandos navales y trabajadores de astilleros. El Fujian representa un salto tecnológico clave: es el primer portaaviones diseñado y construido íntegramente en China con un sistema de catapulta electromagnética (EMALS), tecnología que solo comparte con el buque estadounidense USS Gerald Ford, considerado el más avanzado del mundo.
Por qué importa.
La incorporación del Fujian consolida la ambición de Pekín de proyectar poder naval más allá de sus aguas territoriales, en un contexto de crecientes tensiones con Estados Unidos y sus aliados en el Pacífico. La catapulta electromagnética permite lanzar aviones de combate con mayor carga y autonomía, reemplazando el tradicional sistema de vapor. Con este nuevo buque, China amplía su flota a tres portaaviones, junto al Liaoning (2012) y el Shandong (2019), ambos de diseño previo soviético o adaptado, marcando así la transición hacia una flota de fabricación totalmente nacional.
Qué sigue.
Aunque su capacidad todavía está lejos de igualar a la Armada de Estados Unidos, que opera once portaaviones, el Fujian es símbolo del rápido avance militar chino y de su determinación por consolidarse como potencia marítima global. El buque ya había sido noticia en septiembre al cruzar el estrecho de Taiwán en “pruebas científicas y ejercicios navales”, generando inquietud en la región. Expertos señalan que el próximo paso será el despliegue operativo del portaaviones en misiones de largo alcance, marcando una nueva etapa en la estrategia naval de China.



