
Qué pasó.
El teniente general Alexander Sollfrank, jefe del comando operativo de la Bundeswehr alemana, advirtió que Rusia podría llevar a cabo un ataque limitado contra territorio de la OTAN “tan pronto como mañana”. En declaraciones a la agencia Reuters, el alto mando militar explicó que el actual nivel de armamento ruso ya permitiría operaciones tácticas de alcance reducido, mientras que un ataque a gran escala podría ser posible hacia 2029. El general basó su evaluación en el estado actual de las fuerzas rusas, señalando que, pese a las pérdidas sufridas en Ucrania, la fuerza aérea permanece operativa y el número de tanques sigue siendo considerable.
Por qué importa.
Según Sollfrank, el comportamiento de Occidente será decisivo para evitar una escalada militar. Rusia, dijo, utiliza ataques híbridos —como ciberataques, campañas de desinformación y operaciones encubiertas— con el objetivo de “despertar incertidumbre, crear miedo, dañar, espiar y probar” la capacidad de reacción de la OTAN. El general denominó este enfoque “guerra con el miedo”, una táctica que Moscú ha desarrollado durante casi dos décadas como parte de su estrategia para modificar la arquitectura de seguridad en Europa.
Qué sigue.
Sollfrank subrayó que la OTAN debe establecer “líneas rojas claras” y reforzar su capacidad de disuasión a través de una preparación sólida y una respuesta rápida ante provocaciones. Rusia, señaló, busca aumentar su fuerza militar a 1,5 millones de soldados y continúa su rearme a pesar del costo humano y económico de la guerra en Ucrania. Para la Alianza Atlántica, la prioridad inmediata será fortalecer la defensa colectiva en Europa del Este y acelerar los ejercicios conjuntos que refuercen la credibilidad de su respuesta ante cualquier intento de agresión.



