
La familia Trump ha dado un paso decidido hacia el mundo de las criptomonedas, convirtiéndose en protagonistas de operaciones que ya les han generado fortunas multimillonarias. En los últimos meses, Donald Trump Jr. y Eric Trump consolidaron su papel como cofundadores de American Bitcoin, una compañía que debutó en el Nasdaq tras su fusión con Gryphon Digital Mining.
El estreno bursátil fue explosivo: las acciones se dispararon hasta un 110 % en su primera jornada, para luego cerrar con una ganancia cercana al 16 %. Esto elevó la participación de los hermanos Trump a una valuación superior a los 1 500 millones de dólares, que incluso llegó a rozar los 2 600 millones en su punto máximo.
Los analistas consideran que este debut marca una de las entradas más exitosas de una familia política en el sector cripto, generando un impacto mediático comparable al de empresas tecnológicas emergentes. Pero la apuesta de los Trump no se limitó a American Bitcoin.
En paralelo, la familia impulsó World Liberty Financial (WLF), un proyecto cripto que lanzó el token $WLFI. Aunque en sus primeros días experimentó caídas significativas, su capitalización alcanzó picos que representaron aproximadamente 5 000 millones de dólares en valor en papel para los Trump.
Según medios especializados, este proyecto combina elementos de inversión, plataformas digitales y narrativa política, convirtiéndose en una marca híbrida que mezcla ideología y finanzas. La fiebre cripto ligada al apellido Trump también se reflejó en el lanzamiento del memecoin $TRUMP, creado en enero de 2025. En apenas días, este activo alcanzó una capitalización de mercado superior a los 27 000 millones de dólares, situándose como uno de los memecoins más grandes del planeta.
Aunque la volatilidad lo llevó a sufrir caídas posteriores, las comisiones y beneficios generados habrían dejado a la familia ingresos adicionales de más de 350 millones de dólares, consolidando su influencia en un segmento donde la especulación y el marketing son tan relevantes como la tecnología.
Para los seguidores de Trump, estas incursiones representan una muestra de visión financiera y capacidad de aprovechar oportunidades en mercados emergentes. Para sus críticos, en cambio, reflejan la forma en que la familia capitaliza su nombre y su influencia política para generar riqueza personal en sectores de altísimo riesgo.
Lo cierto es que, con estas operaciones, los Trump se posicionan como actores influyentes dentro del ecosistema cripto global, combinando política, finanzas y espectáculo mediático en un modelo que pocos pueden replicar.