
El gobierno de Estados Unidos anunció la imposición de prohibiciones de entrada al país contra varias personas a las que acusa de promover la censura de plataformas digitales estadounidenses desde el extranjero. En su comunicado, el Departamento de Estado no precisó los nombres ni la nacionalidad de los afectados, aunque señaló que la medida responde a acciones coordinadas para presionar a empresas tecnológicas de EE. UU. con el objetivo de suprimir determinados puntos de vista.
Según la declaración oficial, las sanciones apuntan a lo que Washington describe como “activistas radicales” y organizaciones no gubernamentales “instrumentalizadas” por gobiernos extranjeros. Estas entidades, de acuerdo con el Departamento de Estado, habrían impulsado de forma organizada políticas de censura que buscaban obligar a plataformas estadounidenses a restringir contenidos y opiniones que no coincidían con determinadas agendas políticas.
El secretario de Estado Marco Rubio reforzó el mensaje con declaraciones públicas en las que apuntó directamente a Europa. Rubio sostuvo que durante años “ideólogos europeos” han liderado esfuerzos para imponer restricciones a plataformas estadounidenses y castigar opiniones procedentes de Estados Unidos. Subrayó que la actual administración ya no tolerará lo que definió como “censura extraterritorial” y advirtió que las medidas podrían ampliarse si no se produce un cambio de rumbo.
Rubio enmarcó la decisión dentro de una estrategia más amplia para frenar lo que calificó como el “complejo global de la industria de la censura”. En ese contexto, el Departamento de Estado aseguró estar dispuesto a ampliar la lista de personas sancionadas y a reforzar las restricciones migratorias contra figuras consideradas clave en la promoción de este tipo de políticas fuera de territorio estadounidense.
El trasfondo del anuncio se produce en medio de crecientes tensiones entre Estados Unidos y la Unión Europea en torno a la regulación de las grandes plataformas tecnológicas. Recientemente, Rubio había criticado duramente una decisión de la Comisión Europea que impuso una multa a la plataforma X por falta de transparencia, calificándola como un ataque contra empresas tecnológicas estadounidenses y contra la libertad de expresión.
Aunque no se confirmó una relación directa entre ese caso y las prohibiciones anunciadas, el mensaje de Washington deja claro que la administración Trump considera cerrada la etapa de tolerancia frente a lo que percibe como censura impuesta desde el exterior.