
El reconocido activista por los derechos civiles Jesse Jackson falleció a los 84 años, según informó su familia. De acuerdo con sus allegados, murió en paz, rodeado de sus seres queridos, poniendo fin a una vida dedicada a la lucha por la justicia social y la igualdad racial en Estados Unidos. Jackson fue durante décadas una de las voces más influyentes del movimiento por los derechos civiles.
Predicador, líder comunitario y figura política, su trayectoria estuvo marcada por un compromiso constante con los sectores más vulnerables de la sociedad. Su activismo comenzó en los años sesenta, cuando trabajó estrechamente con Martin Luther King Jr. Desde entonces, se consolidó como un referente nacional en la defensa de los derechos civiles, la inclusión y la participación política de las minorías. A lo largo de su carrera, también incursionó en la política electoral. Fue candidato a la presidencia de Estados Unidos en la década de 1980, ampliando el debate sobre representación y equidad en la política estadounidense.
Su familia destacó que Jackson no solo fue un líder público, sino también una figura inspiradora para millones de personas dentro y fuera del país. Su mensaje de justicia, igualdad y solidaridad trascendió fronteras. En los últimos años, su salud se había deteriorado debido a la parálisis supranuclear progresiva (PSP), una enfermedad neurológica poco frecuente que afecta el movimiento y la capacidad de deglución. Previamente también había sido diagnosticado con Parkinson.
A pesar de sus problemas de salud, Jackson mantuvo presencia pública intermitente, participando en actos simbólicos y apoyando diversas causas sociales. Su legado incluye la creación de organizaciones destinadas a promover oportunidades económicas y educativas para comunidades históricamente marginadas. Fue un firme defensor del diálogo interreligioso y de la justicia económica.
Diversas figuras políticas y sociales han reconocido su contribución histórica al avance de los derechos civiles en Estados Unidos, destacando su papel como puente entre generaciones de activistas. Con su fallecimiento, Estados Unidos pierde a una de las figuras más emblemáticas del movimiento por la igualdad. Su influencia en la vida política y social del país seguirá siendo objeto de reflexión en los años venideros.



