
Bruce Springsteen lanzó este martes una nueva canción titulada “Streets of Minneapolis”, una pieza directa y contundente que vuelve a ubicar al músico estadounidense en el centro del debate social y político. El tema surge como respuesta inmediata a los recientes episodios de violencia ocurridos en Minneapolis durante operativos federales de inmigración, hechos que han conmocionado a la ciudad y reavivado la discusión nacional sobre el uso de la fuerza y las políticas migratorias.
La canción fue escrita, grabada y publicada en cuestión de días, reflejando la urgencia con la que Springsteen quiso reaccionar ante los acontecimientos. Lejos de un lanzamiento comercial tradicional, “Streets of Minneapolis” aparece como un mensaje casi espontáneo, impulsado por la indignación y la necesidad de dar voz a quienes, según el artista, han quedado atrapados entre el miedo, la represión y el silencio institucional. En la letra, Springsteen describe escenas de calles militarizadas, sirenas constantes y comunidades viviendo bajo tensión permanente.
El relato se centra en el impacto humano de las redadas y en el dolor que dejan las muertes ocurridas durante esos operativos, transformando la canción en una crónica urbana cargada de dramatismo y empatía hacia las víctimas y sus familias. Musicalmente, el tema mantiene una estructura sobria, con una base rock-folk austera que permite que el peso recaiga casi por completo en el mensaje. La voz de Springsteen suena firme, sin adornos, como si se tratara de una declaración pública más que de una interpretación artística convencional. El estribillo, repetitivo y frontal, refuerza el carácter de protesta de la canción.
El título establece un claro paralelismo con “Streets of Philadelphia”, una de las canciones más emblemáticas de su carrera, aunque el contexto y el tono son distintos. Mientras aquella hablaba de enfermedad, exclusión y dignidad, “Streets of Minneapolis” apunta directamente a la violencia del Estado y a la fractura social que generan determinadas políticas de seguridad e inmigración. A lo largo de su carrera, Springsteen ha utilizado la música como herramienta para retratar conflictos sociales y cuestionar el poder, y este nuevo lanzamiento se inscribe plenamente en esa tradición.
No se trata de una canción simbólica ni metafórica, sino de un posicionamiento explícito que asume el riesgo de incomodar y polarizar a la opinión pública. La reacción del público no tardó en llegar. En pocas horas, el tema comenzó a circular masivamente en plataformas digitales y redes sociales, generando apoyo entre quienes ven en Springsteen una voz coherente y comprometida, pero también críticas de sectores que consideran que el artista se ha involucrado demasiado en cuestiones políticas.
Más allá de la polémica, “Streets of Minneapolis” confirma que, a sus más de siete décadas de vida, Bruce Springsteen sigue utilizando su música como un espacio de denuncia y reflexión. La canción no busca consenso ni reconciliación inmediata, sino dejar constancia de un momento tenso de la historia reciente y recordar que, para algunos artistas, el silencio también es una forma de tomar partido.



