
Jennifer Lopez y Ben Affleck han decidido retirar del mercado su mansión de Beverly Hills, una propiedad valorada inicialmente en 68 millones de dólares que, pese a varios intentos, no logró encontrar comprador tras su separación. La residencia, que cuenta con doce habitaciones y veinticuatro baños, fue adquirida por la entonces pareja en mayo de 2023 por aproximadamente 60,8 millones de dólares, durante uno de los momentos más estables de su breve pero mediático matrimonio.
Con el paso del tiempo y tras la ruptura, la propiedad se convirtió en un punto de desacuerdo. En septiembre, el precio de venta fue reducido en 16 millones de dólares, situándose en torno a los 52 millones, en un intento por acelerar la operación sin éxito. Fuentes cercanas al entorno de la pareja señalan que Ben Affleck era partidario de aplicar nuevas rebajas, mientras que Jennifer Lopez prefería mantener el valor original de la vivienda, convencida de que podría venderse en mejores condiciones.
Según se conoció posteriormente, sobre la propiedad pesa una hipoteca cercana a los 20 millones de dólares, un factor que habría complicado aún más la decisión final sobre el precio y la venta del inmueble. Mientras tanto, Jennifer Lopez adquirió una nueva residencia en Hidden Hills, California, aunque continúa viviendo en la mansión de Beverly Hills mientras se realizan trabajos de remodelación en su nuevo hogar.
Ben Affleck, por su parte, ya había invertido anteriormente en una propiedad en Brentwood, valorada en más de 20 millones de dólares, y el año pasado adquirió una nueva vivienda, marcando un claro distanciamiento del proyecto inmobiliario compartido. La retirada de la casa del mercado simboliza un nuevo cierre en la historia de “Bennifer”, una relación que comenzó a principios de los años 2000, se reavivó dos décadas después con una boda en 2022 y terminó definitivamente en 2025 tras solo dos años de matrimonio.



