
Khaby Lame, el creador de contenido italiano de 25 años que conquistó al mundo con su humor silencioso y gestos inconfundibles, ha dado un paso decisivo en su carrera empresarial al vender su compañía Step Distinctive Limited en una operación valorada en 975 millones de dólares. La empresa, que hasta ahora gestionaba su marca global, acuerdos comerciales y expansión internacional, fue adquirida por Rich Sparkle, un holding que cotiza en bolsa y tiene su base en Hong Kong.
La transacción marca uno de los movimientos corporativos más importantes jamás protagonizados por un creador digital. Step Distinctive Limited ha sido la estructura central detrás del fenómeno Khaby Lame, coordinando colaboraciones con grandes marcas, licencias internacionales y estrategias de monetización en múltiples plataformas. Su venta consolida el paso del influencer a una dimensión plenamente corporativa.
El acuerdo no implica una retirada de Khaby Lame de su propio proyecto. Por el contrario, seguirá teniendo un rol clave dentro de la nueva estructura, manteniendo influencia estratégica sobre el desarrollo de su imagen, su contenido y las decisiones comerciales vinculadas a su marca personal. Uno de los aspectos más innovadores del acuerdo es la incorporación de tecnologías de inteligencia artificial. Como parte del entendimiento, se contempla el uso autorizado de su imagen, voz y estilo comunicativo para el desarrollo de representaciones digitales que permitan escalar su presencia en nuevos mercados y formatos.
Desde la perspectiva empresarial, la operación refleja el enorme valor económico que hoy tienen los creadores de contenido con audiencias globales. La simplicidad del formato de Khaby Lame, sin palabras ni barreras lingüísticas, ha sido clave para convertirlo en una marca universal. El movimiento también evidencia un cambio de paradigma en la economía digital, donde los influencers dejan de ser solo figuras mediáticas para transformarse en activos empresariales con estructuras comparables a las de compañías tradicionales del entretenimiento.
Con esta venta, Khaby Lame no solo consolida su legado como el creador más seguido de su generación, sino que se posiciona como un caso emblemático de cómo la influencia digital puede convertirse en poder corporativo a escala global.



