
La ceremonia de los Premios Grammy dejó una noche marcada por la diversidad musical, los discursos con mensaje y una fuerte presencia de artistas que representan distintas generaciones y estilos. El evento confirmó que la industria atraviesa una etapa de transición, donde conviven el peso de las grandes figuras con el ascenso de nuevas voces que ya reclaman protagonismo.
Uno de los momentos más destacados de la gala fue el reconocimiento al Álbum del Año, que recayó en Bad Bunny, convirtiéndose en un hito al ser el primer álbum completamente en español en obtener el máximo galardón. El triunfo fue celebrado como una señal clara de la expansión global de la música latina dentro del mercado anglosajón. En las categorías de canciones, Kendrick Lamar y SZA se alzaron con el premio a Grabación del Año, consolidando su dominio artístico y comercial, mientras que Billie Eilish fue reconocida con Canción del Año, reafirmando su capacidad para conectar emocionalmente con audiencias masivas sin perder identidad creativa.
El premio a Mejor Artista Nuevo fue otorgado a Olivia Dean, una de las revelaciones del año, destacada por su estilo elegante y su crecimiento sostenido. Su victoria reflejó la apuesta de la Academia por perfiles frescos que priorizan la calidad vocal y la propuesta artística. En los géneros específicos, Jelly Roll se impuso en Mejor Álbum Country Contemporáneo, consolidando su transformación personal y musical, mientras que el premio a Mejor Pop Dúo o Grupo fue para Ariana Grande y Cynthia Erivo, cuya colaboración fue uno de los momentos más celebrados de la noche.
La gala también estuvo marcada por actuaciones memorables que reforzaron el carácter global del evento. Sobre el escenario brillaron artistas como Lady Gaga, Bruno Mars, Rosé y Justin Bieber, combinando espectáculo visual con interpretaciones cuidadas que mantuvieron el ritmo de la ceremonia. Uno de los instantes más emotivos llegó con los homenajes especiales, entre ellos un tributo a Ozzy Osbourne, que recordó la influencia de las leyendas del rock en la música contemporánea.
Estos segmentos aportaron un tono reflexivo y de reconocimiento a trayectorias que han marcado décadas. Conducida nuevamente por Trevor Noah, la ceremonia cerró reafirmando el mensaje central de esta edición: la música ya no responde a fronteras ni a un solo idioma. Los Grammy mostraron una industria más abierta, diversa y consciente de su alcance global, dejando claro que el futuro del sonido pasa por la mezcla de culturas, géneros y generaciones.



