
Según un funcionario del gobierno ucraniano, los negociadores estadounidenses en las conversaciones de paz han seguido presionando para que Ucrania acepte concesiones en la región del Donbás, pese a que el territorio no se encuentra completamente ocupado por Rusia. Kiev informó de “progresos reales” en las conversaciones con Estados Unidos, mientras continúan los contactos diplomáticos en Berlín. Este lunes, el canciller alemán Friedrich Merz y el presidente ucraniano Volodymyr Zelensky participan en el Foro Económico Germano-Ucraniano antes de mantener una reunión bilateral en la Cancillería, y por la noche están previstas nuevas conversaciones con jefes de Estado y de gobierno europeos, así como con líderes de la Unión Europea y la OTAN.
El domingo, los enviados estadounidenses Steve Witkoff y Jared Kushner mantuvieron largas negociaciones con Zelensky, tras las cuales Witkoff habló de grandes avances, aunque otras fuentes cercanas al proceso se mostraron más prudentes. El principal punto de fricción sigue siendo el tipo de garantías de seguridad que recibiría Ucrania. El jefe negociador ucraniano, Rustem Umjerov, calificó las conversaciones en Berlín de “constructivas y productivas” y negó que Kiev haya renunciado a su aspiración de ingresar en la OTAN, desmintiendo informaciones en ese sentido. Estados Unidos no ha detallado aún qué garantías estaría dispuesto a ofrecer, mientras Rusia insiste en que la renuncia ucraniana a la OTAN es una condición fundamental para cualquier acuerdo de paz.
En paralelo, los líderes europeos buscan evitar lo que califican como una “paz dictada” y planean desbloquear en la próxima cumbre de la UE el uso de más de 200.000 millones de euros en activos rusos congelados para financiar la defensa ucraniana durante los próximos años, una medida rechazada tanto por Moscú como por Washington y que ya ha motivado una demanda del banco central ruso. Mientras tanto, una encuesta del Instituto Internacional de Sociología de Kiev muestra que la mayoría de los ucranianos rechaza las condiciones planteadas por Rusia, especialmente las cesiones territoriales, la renuncia a garantías de seguridad y la reducción del ejército.
Aunque un 72 por ciento aceptaría reconocer la actual línea del frente como frontera, el 63 por ciento está dispuesto a seguir luchando, reflejando un fuerte escepticismo sobre un final próximo de la guerra.