
Un nuevo análisis realizado en 14 grandes ciudades reveló que las consultas por alergias respiratorias crecieron más del 30% en la última década, impulsadas principalmente por el aumento de contaminantes en el aire. Los expertos advierten que no se trata solo del polen estacional, sino de partículas finas derivadas del tráfico, la construcción y la quema industrial.
La importancia del informe radica en que millones de personas sufren síntomas crónicos sin saber que la causa está relacionada al aire que respiran a diario. La exposición prolongada afecta especialmente a niños, adultos mayores y personas con asma, generando mayor dependencia de medicamentos y visitas médicas. Además, la relación entre contaminación y enfermedades respiratorias severas está cada vez más documentada.
Los investigadores recomiendan ampliar las zonas verdes urbanas, reducir vehículos contaminantes y promover sistemas de transporte más limpios. Se espera que algunas ciudades adopten nuevas regulaciones y alertas de calidad del aire más estrictas.
El desafío será equilibrar estas medidas con el crecimiento urbano acelerado y la presión económica sobre las autoridades locales.



