
Un grupo de científicos suecos ha dado un paso significativo hacia la medicina personalizada en pacientes con diabetes tipo 2, al identificar cambios específicos en la metilación del ADN que permiten predecir con alta precisión el riesgo de desarrollar enfermedades cardiovasculares. El estudio, liderado por investigadores del Instituto Karolinska, analizó muestras de sangre de 752 personas recién diagnosticadas con diabetes tipo 2, a quienes se les realizó un seguimiento médico durante un período de siete años.
Mediante avanzadas técnicas de análisis genómico, el equipo identificó 87 sitios concretos en el ADN donde las modificaciones químicas —conocidas como metilaciones— mostraban una correlación directa con el riesgo de sufrir eventos cardíacos graves. Los resultados revelaron que, utilizando estos marcadores genéticos, se puede predecir con una precisión del 96 % qué pacientes se encuentran en bajo riesgo de padecer problemas cardiovasculares en el futuro, lo que podría ayudar a evitar tratamientos innecesarios y enfocar los recursos médicos en quienes más lo necesitan.
Sin embargo, la capacidad de predicción para el grupo de alto riesgo fue del 32 %, una cifra más modesta que los investigadores atribuyen a la duración limitada del seguimiento, ya que muchas complicaciones cardiovasculares pueden tardar más de una década en desarrollarse. Aun así, el hallazgo es considerado un avance prometedor que podría transformar la manera en que se evalúa y maneja el riesgo cardíaco en personas con diabetes tipo 2, una enfermedad que afecta a más de 400 millones de personas en el mundo y que se asocia a un aumento significativo en la mortalidad cardiovascular.
Los investigadores señalan que, en el futuro, las pruebas basadas en metilación del ADN podrían integrarse a los chequeos rutinarios de los pacientes, permitiendo diseñar estrategias preventivas más precisas y reduciendo tanto el coste sanitario como el sufrimiento humano. Actualmente, el equipo planea ampliar el estudio a una cohorte internacional más diversa y extender el seguimiento para validar y mejorar el modelo predictivo. De confirmarse, esta técnica podría convertirse en una herramienta clave para salvar vidas mediante la detección temprana y la intervención personalizada.



